25 septiembre, 2006

No, el amor no ha muerto

Hoy leí un poema de Robert Desnos en el blog de una chica y recordé un poema que me volvía loco cuando tenía 18 años y vivía en Concepción, estaba en Actas Surrealistas, una antología de textos surrealistas traducidos por Braulio Arenas. Siento algo de distancia con el que fui en esa época pero el verso donde dice: En mí que no soy ni Ronsard ni Baudelaire... me afecta de la misma manera que hace todos esos años. En todo caso, digámoslo, menos mal que Desnos no fue Ronsard.

Desnos perteneció a la resistencia durante la ocupación alemana de París, por esto fue detenido y llevado a un campo de concentración, donde enfermó de tifus si mal no recuerdo. Cuando se produjo la liberación de ese campo de prisioneros salió caminando rumbo a París y a su mujer pero se encontraba demasiado débil y murió en el camino.

En la foto que está un poco más arriba no está durmiendo, está hipnotizado dictando poemas en unas sesiones que se realizaban en la casa de André Breton, otro hipnotizado célebre que recitaba sus poemas era René Crevel, que según Juan Luis Martínez era "el más buenmozo de los surrealistas".


No, el amor no ha muerto

No, el amor no ha muerto en este corazón estos ojos y esta boca que anunciaba
el inicio de sus funerales.
Escuchen, estoy harto de lo pintoresco y de los colores y del encanto.
Amo el amor, su ternura y su crueldad.
Mi amor no tiene más que un solo nombre, una sola forma.
Todo pasa. Bocas se pegan a esta boca.
Mi amor no tiene más que un nombre, una forma.
Y si algún día te acuerdas
Oh tú, forma y nombre de mi amor,
Un día en el mar entre América y Europa,
A la hora donde el rayo final de sol reverbera sobre la ondulada superficie de las
olas, o bien una noche de tormenta bajo un árbol en el campo, o en un coche veloz,
Una mañana de primavera en el bulevar Malesherbes,
Un día de lluvia,
Al amanecer antes de acostarte,
Piensa, se lo ordeno a tu fantasma familiar, que fui el único que te amo más y que
es una pena que no lo hayas conocido.
Dime que no hay que extrañar las cosas: Ronsard antes que yo y Baudelaire han
cantado el lamento de viejas y muertas que despreciaron el amor más puro.
Tú, cuando estés muerta,
Serás hermosa y todavía deseable.
Yo ya estaré muerto, enteramente encerrado en tu cuerpo inmortal, en tu
asombrosa imagen presente para siempre entre las perpetuas maravillas de
la vida y de la eternidad, pero si vivo
Tu voz y su acento, tu mirada y sus rayos
El olor a ti y el de tus cabellos y muchas otras cosas vivirán aún en mí,
En mí que no soy Ronsard ni Baudelaire,
En mí que soy Robert Desnos y que, por haberte conocido y amado,
Valgo tanto como ellos.
Yo que soy Robert Desnos, para amarte
Y que no quiero ligar otra fama a ami nombre sobre esta tierra despreciable.

1 comentario:

-Sans Titre- dijo...

Buenas, leí tu mensaje en mi blog. Muchas gracias por haber pasado.
Algo había leído acerca de lo que me comentabas acerca del poema y de la segunda parte que encontraron junto al cuerpo de Desnos, es más leí ese poema.
Es justamente la antología de poesía surrealista de pellegrini la que estaba leyendo cuando me topé con él... a veces el mundo es muy chico y muy redondo.
No conozco nada de Desnos fuera de lo que aparece ahi, pero el poema que encontraste en mi blog se ajusta casi perfectamente a un momento de mi vida que a veces regresa y que ninguna otra cosa pudo haber retratado mejor.
Te invito a pasar por mi blog www.bonjour-magritte.blogspot.com ahí es donde pongo las cosas que yo escribo.
saludos
-Sole-